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México y una basta hispanidad
México y una basta hispanidad
No se puede negar que la conquista de América trajo dolor, barbarie y sufrimiento, como ha ocurrido en todas las expansiones imperiales a lo largo de los siglos. Pero antes de juzgar, se debe reconocer que ni España es hoy el Reino de Castilla y Aragón de entonces, ni las naciones iberoamericanas son los pueblos originarios de aquel tiempo. Las civilizaciones evolucionan, se transforman y se entrelazan.
El Imperio español, no solo conquistó territorios en una búsqueda implacable de expansión y oro. También fundó universidades, iglesias, hospitales, instituciones y monumentos. Legó una lengua común, una religión, literatura, cultura, y en general una visión compartida del mundo. La herencia cultural hispana pertenece por igual a ambas orillas del Atlántico. Es tan nuestra la obra de Cervantes como la de Octavio Paz, tan nuestro el vino como el cacao.
Vale la pena recordar, que la monarquía española fue pionera en reconocer los derechos de los pueblos indígenas. Las Leyes Nuevas de 1542, promulgadas por Carlos I, prohibieron la esclavitud y el trabajo forzado, y declararon a los indígenas vasallos libres de la Corona, no siervos o esclavos. Fue un acto jurídico sin precedentes en una época en la que otras potencias europeas esclavizaban sin remordimiento, como también lo fue el hecho que los españoles se mezclaran con los pueblos indígenas y dieran a sus hijos su apellido, reconocimiento y herencia.
España sin duda no fue la misma antes y después de su presencia en las colonias americanas. La influencia que el pensamiento novohispano tuvo la Europa continental es un campo amplísimo del que se habla poco. Ante este vaivén cultural podemos hablar sin duda de una historia común, una identidad compartida y un ethos que, aunque cause controversia, sigue uniendo a España con Iberoamérica.
Como conclusión, la Hispanidad no es una ideología, una nostalgia imperial o un desfile militar. Es, ante todo, una comunidad viva de pueblos que comparten pasado, presente y futuro; idioma, cultura y alma. Reconocerlo no es negar los errores de la historia, sino aceptar la complejidad de una herencia que nos une. Replantear la Hispanidad es defender el valor de la historia, la riqueza del mestizaje y la fuerza de una lengua que, cinco siglos después, sigue tendiendo puentes entre continentes y generaciones.
Por: Santiago Sierra
Publicado: 09.10.2025 – 15:05
El Economista
Vea el artículo completo en:
https://www.eleconomista.com.mx/opinion/fuerza-hispanidad-20251009-780826.html
Fruto de la fusión de las culturas nativas de la Mesoamérica y la Corona de Castilla y Aragón (Monarquía Hispánica), el 8 de marzo de 1535 se establece el Yankwik Kaxtillan Birreiyotl (en náhuatl), Virreinato de la Nueva España (en español); con Antonio de Mendoza y Pacheco como primer Virrey. Esta entidad política y territorial rigió 286 años, ocupó una superficie estimada de 7,657,00 kilómetros -en lo que hoy serían 17 países de tres continentes- y con una población de 7,44,086 habitantes que hablaban principalmente dos idiomas (náhuatl y español, además de decenas otras lenguas nativas).
Esta es la cuna de México y de la basta cultura hispana. Esa rica herencia cultural sigue siendo signo de la mexicanidad. Algunos elementos principales son:
Lengua: el español, idioma oficial de México. Además de 68 lenguas originarias, que se desglosan en 364 variantes. Aunque el idioma español es la huella del a hispanidad, el español mexicano incorpora esta diversidad lingüística.
Religión: Catolicismo Romano, religión oficial durante el virreinato y décadas después de él. El sincretismo propio de la religión católica, ha hecho en México singularidades culturales como el Día de Muertos y la Virgen de Guadalupe (símbolo clave del mestizaje más allá de la piel).
Cultura y tradiciones. En el México de hoy se practica la herbolaria medicinal, se cocinan recetas que mezclan lo nativo con lo europeo y muchas ciudades poseen edificios de estilo barroco (entre otros estilos europeos), herencia del virreinato.
En el México del año 2025 había aproximadamente 133.4 millones de habitantes, consolidándose como el país hispanohablante más poblado del mundo. Ese mismo año alcanzó el Récord Turístico en Latinoamérica: el país más visitado de América Latina y el sexto a nivel mundial, alcanzando cerca de 45 millones de turistas internacionales.
Ciertamente México destaca como el primer país en el continente americano y séptimo mundial, en construcciones y pueblos declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO. Lo que no solo lo hace un referente turístico, sino es muestra de una gran hispanidad viva.
En 491 años la hispanidad sigue refrendándose, incorporando elementos culturales, latiendo en la cotidianidad de millones de personas. La hispanidad se respira en cazuelas y puestos de mil antojitos. Se escucha en la música y lenguaje característicos. México sigue siendo el corazón demográfico de la hispanidad.
La hispanidad en México
Puebla: Riqueza cultural e intelectual
El Obispo Don Julián Garcés soñó con ángeles que hacían trazo urbano con cordeles, sobre un terreno fértil, hermoso a la vista y atravesado por un río de agua cristalino. Este sueño es la leyenda fundacional de la hoy llamada ciudad de Puebla. Ciertamente el proyecto urbano del que nació la ciudad es casi soñado, es único: una ciudad creada desde cero.
El proyecto urbano era un experimento social, que consistía en crear una comunidad exclusivamente española, para lo que edificaría una ciudad de estilo español, en un área virgen e inhóspita, pero no apartada sino estratégica. Sorprendentemente, se ubico un valle fértil, como el sueño del Obispo, en medio de otros asentamientos nativos. Algunos creen que esa tierra era tan deseada por todas aquellas comunidades, que nadie podía tomarla.
La ubicación era ideal por varias razones. Las comunidades aledañas dispusieron mano de obra. Las condiciones geográficas siguen siendo ideales para actividades agrícolas. Además, estaría entre el valle de México -el centro político del virreinato actualmente la capital del país-, y la costa del hoy Golfo de México -la puerta al país desde el Atlántico-. Así que la ciudad sería estratégica, como su historia confirmaría.
16 de abril de 1531 es la fecha aceptada para la fundación de la ciudad. Fundación ratificada y consolidada el 20 de marzo de 1532, con la expedición de la Cédula Real firmada por la reina Isabel de Portugal, en representación de Carlos V; en la que se la llama Ciudad de los Ángeles, se le concede el título de Noble y Leal, y se le reconoce como punto de gran valor estratégico y religioso.
En los años 1862, 1863 & 1867, la Puebla de los Ángeles resultó decisiva contra la invasión francesa. Todavía se celebra con desfile el triunfo del 5 de mayo de 1862, hazaña del General Ignacio Zaragoza. Asimismo, en noviembre de 1910 la ciudad fue escenario del inicio de la guerra civil (llamada Revolución Mexicana) que consolidó la actual democracia del país. Por estos eventos, actualmente se la llama: Cuatro veces Heroica Puebla de Zaragoza.
La también llamada ciudad Angelopolitana, hoy es la octava economía nacional. El principal destino turístico sin playa del país. La ciudad fue reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1987. En cuyas calles florecen artesanías, estilos arquitectónicos barrocos y voces en lenguas nativas. Es una ciudad moderna, dinámica, relevante, cosmopolita y hermosa en la que no ha dejado de latir su rica historia colonial.
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